Anima Longa, Vita Brevis

«Esta vida es demasiado corta para nuestra alma», dijo en un discurso en 1771 el entonces joven de 22 años Johann Wolfgang Goethe.
Su contemporánea, Margarethe Elisabeth (1748–1794), nació como la segunda de un total de diez hijos del matrimonio entre Jacob Hinrich Hudtwalcker (1710–1781) (y no Heinrich Jacob, como aparece erróneamente en los textos siguientes) y Sara Elisabeth Ehlers (1728–1799). El primogénito y hermano mayor de Margarethe fue Johann Michael (1747–1804). Más tarde continuaría el negocio familiar como representante de la segunda generación al frente de la empresa y llegaría a convertirse en un reconocido senador de la ciudad de Hamburgo.
La historia de Margarethe ha llegado hasta nosotros gracias al trabajo de las historiadoras alemanas Rita Bake y Birgit Kiupel. La investigación y el material presentados en su libro Margaret E. Milow: «Ich will aber nicht murren» («Pero no quiero quejarme») han despertado un amplio interés por la vida de esta mujer extraordinaria. Es la historia de un amor juvenil y desgraciado con un enamorado considerado inaceptable por sus padres, especialmente por su padre, seguida de su oposición tanto a ellos como al tranquilo mundo burgués que representaban. Aunque hoy esa rebeldía pueda parecer inocente, en aquella época el simple hecho de alzar la voz contra la incuestionable autoridad de los padres era algo impensable. Era una conducta inadmisible, especialmente para una muchacha o una mujer joven. Su destino consistía en casarse pronto, preferiblemente con alguien de igual o superior posición social, o afrontar la vida como solteronas, objeto permanente de burla por haber fracasado en lo que entonces se consideraba su única misión: el matrimonio y la maternidad. Tras aquel romance juvenil, Margarethe contrajo un matrimonio más aceptable y asumió el papel de madre, antes de verse obligada, en la plenitud de su vida, a enfrentarse a los terribles sufrimientos del cáncer de mama y a quedar a merced de los médicos y de los tratamientos disponibles en aquella época.
Los textos de estas páginas ofrecen reflexiones e interpretaciones sobre una vida vivida con intensos sentimientos, profunda sensibilidad y un anhelo destinado a chocar con las normas de la conformidad establecida de su tiempo. Eran tiempos muy anteriores a la era del entretenimiento. Apenas existían las distracciones modernas. No había sofisticados dispositivos electrónicos para ocultar la falta de propósito. No existían teléfonos, televisión, ordenadores, ferrocarriles ni automóviles. Tampoco había autopistas para escapar cuando el aburrimiento aparecía, ni cadenas de comida rápida, ni relojes despertadores digitales que indicaran cuándo levantarse. Sin embargo, conviene permanecer alerta. Algo se agita sobre las aguas; hay señales en el cielo. Mira más allá del polvo de las trivialidades y concéntrate en lo que realmente importa y en lo que no. Porque los días están contados y ya se deslizan rápidamente más allá del horizonte, desapareciendo como humo en un vacío de etiqueta, de conducta socialmente aceptable y de las huecas sombras de horas envueltas en la ociosidad y la desesperación silenciosa. A menos que el alma tome el mando y convierta la vida en una herramienta capaz de vencer las sombras del olvido, que avanzan cada vez más deprisa con la noche inexorablemente cercana, seguirás buscando a ciegas la llave.
En la época de Margarethe, los medios de comunicación comerciales aún no habían vaciado de significado cada palabra. Su historia, en cualquier caso, nunca estuvo destinada a ocupar los grandes titulares. Escrita a la luz de una vela, es una historia sobre afrontar la vida y reconciliarse con ella. Es una historia de un tipo muy particular de valentía y, por ello mismo, también de esperanza: la lucha de una mente abierta y reflexiva, capaz de elevarse por encima de las circunstancias y de las limitaciones de la época en la que le tocó vivir. Su vida fue demasiado breve; su alma sigue hablándonos a través de los siglos.
John Michael Hudtwalcker, octubre de 2006
Textos utilizados con la amable autorización de los titulares de los derechos de autor: Institut für Volkskunde, Universidad de Hamburgo, Alemania.
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